“Podemos conseguir otro ministro pero no otra princesa”: Dilema entre la vida de un político y la de
una estrella monárquica en la televisión.
Comentarios presentados a la Dra. Alexandra Falla - Maestría en Derecho de Estado con Énfasis en Regulación y Gestión de Telecomunicaciones
Aunque
el delito planteado, se basa en un secuestro claramente tipificado, el absurdo
se basa en la realidad diaria de la necesidad del público de “mantenerse
informado” apalancado en un mal uso de la tecnología representada en las redes
sociales y plataformas de video. YouTube es un desarrollo que bien ha
funcionado desde cursos de cocina, o YouTubers, a una herramienta política. Es
un hilo conductor con la opinión pública a través de su influencia e impacto
que ha colindado y permeado a los medios de comunicación llegando así a la
política, mediante la fenómenos como la viralización de videos, y el acceso que
se tiene a esta plataforma para ver y
publicar videos.
Estos
videos prácticamente son limitados únicamente por las políticas
autoregulatorias de la plataforma[1], y en algunos casos por
prohibición de los países donde se difunde. Efectivamente entonces la
pluralidad informativa generada con estas plataformas de videos, y redes
sociales, ha avasallado todos los records en la historia, por encima de
cualquier otro medio de comunicación[2].
Sumada
a una visión noticiosa de amplio cubrimiento relacionada con el terrorismo
reciente, viralizada a través de una plataforma de video, como otro factor
determinante se encuentra factiblemente la pobre seguridad informática o
ciberseguridad, que incluso este año fue nuevamente puesta a prueba a gran
escala hace unas pocas semanas, con el virus de secuestro de archivos WannaCry
Ransomware[3], por ello todo esto suma credibilidad
a la aproximación a la realidad de este capítulo de Black Mirror.
Sin
embargo genera un mayor impacto, la situación creíble que se plantea al
gobierno, a los entes de regulación, y a la sociedad, pasando de la ciencia
ficción y el drama a una crónica casi predecible.
En
primer lugar el impacto de la “Princesa Susana” al gobierno, con las
particularidades de la monarquía británica, donde se aprecia a la realeza, que
a través de muchos años, se ha mantenido bajo la lupa de las noticias de
farándula británica, y por obvias razones, en la política misma también. A este
perfil se ve enfrentado el Primer Ministro, quien a través del video difundido,
se ve obligado a decidir, al estar supuestamente en riesgo la vida de la Princesa
Susana, por su carrera política y la imagen del gobierno y de la realeza,
debiendo dejar de lado su familia. A
partir de allí, en mi consideración, se ahonda en abordar la solución en cuatro
aspectos.
·
En el primer aspecto, se contrata a un
experto en efectos especiales y a un actor, para generar un falso video, a fin
de transmitirlo, evitando al primer Ministro el ejecutar la tarea solicitada.
·
En un segundo aspecto, se ve como el manejo
de la información se realiza en los medios de comunicación, evitando usar palabras
o lenguaje inapropiado, para “acondicionar” la realidad a lo que están
acostumbrados los televidentes a ver en pantalla.
·
Como tercer aspecto, una experta determinando
el tamaño del video y la hora de descarga y carga del mismo, descubre las direcciones
lógicas IP filtradas que probablemente han subido el video. Con ello conduce a
un campus abandonado a donde después enviarán a los equipos de seguridad de
policía, y en el afán de cubrir la noticia, una reportera termina siendo
baleada.
·
Como cuarto aspecto, se refleja la difusión
cada vez mayor, de la noticia a través de los dispositivos personales móviles,
haciendo imparable el interés del mismo en los usuarios, consumidores ávidos y
habituales de escándalos políticos y de farándula.
En
segundo lugar se impacta la regulación, cuando llega el supuesto dedo amputado
de la princesa y ante el poco tiempo ya disponible, deciden hacer el video y
transmitirlo, porque finalmente ante la sin salida, optan por generar una legislación
o norma que declare ilegal tener imágenes y videos del evento, y que durante la
transmisión, se genere un sonido que
genere nauseas.
Al
final, ante el suceso grotesco y difusión del mismo, tiempo después quien queda
más afectada es la esposa del primer ministro. El por su parte ya ha superado
el evento, al igual que la princesa Susana.
En
tercer lugar a la sociedad, que ha sido cultivada por décadas, para saciar
su curiosidad a través de la televisión,
en ninguno de los casos se observa que decidieran apagar el televisor, por el
contrario, se reúnen en Pubs a ver la transmisión, muy seguramente
acostumbrados al manejo que hacen los medios de comunicación, y entonces
aceptando concupiscentemente que sin
estar preparados, desean ver las imágenes de una violación de la libertad y
honor del Primer Ministro. En esto, el manejo de las imágenes y lenguaje que
hacían los medios se ve cortado, por las instrucciones enviadas por el
secuestrador, mostrando crudeza e inhumanidad con ello.
Finalmente,
aunque la prueba apunta al Primer Ministro, midiendo su capacidad de realizar
un acto grotesco con el fin de salvar una vida, también fue puesta a prueba en
este caso, una cantidad significativa de ciudadanos televidentes de la sociedad
inglesa, que poseían total libertad de apagar el televisor, y decidió no apagar
el televisor, como si se tratara de una final de la “Premiership”.
Ese
es el reto a la regulación a la pluralidad informativa, que plantea la
revolución tecnológica respecto a los valores, la ética y el diario transcurrir
de la sociedad, en un entorno de consumo creciente y mediático.
[1]
YOUTUBE. Policy Center [en línea] Disponible en: https://www.youtube.com/yt/policyandsafety/policy.html
[Consultado el 04 de Junio de 2017]
[2]
YOUTUBE. Portal de Estadísticas de YouTube. YouTube cuenta con cerca de un
billón de usuarios, casi la tercera parte de usuarios de internet en el mundo,
y a esto se suma la convergencia en
terminales, teniendo en cuenta que más de la mitad de visitas en YouTube, proviene
de dispositivos móviles. [en línea] Disponible en: https://www.youtube.com/yt/press/statistics.html
[Consultado el 04 de Junio de 2017]
[3]
YHE NEW YORK TIMES. What We Know and Don’t Know About the International
Cyberattack. GOLDMAN Rusell. [en línea] Disponible en: https://www.nytimes.com/2017/05/12/world/europe/international-cyberattack-ransomware.html?_r=0
[Consultado el 04 de Junio de 2017]
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